
Bernard le Bovier de Fontenelle dijo: “La fuerza de las mujeres está en su debilidad”.
En Oriente sin embargo han sabido comprender desde hace siglos la sabiduría que está oculta detrás de estas palabras. Saben que lo suave vence lo duro y lo aplican a todo en la vida: negocios, artes marciales, relaciones, situaciones cotidianas.
El agua, como la mujer, es el elemento más suave del mundo y al mismo tiempo posee una fuerza incomparable. Es capaz de fluir entre los obstáculos que encuentra y puede llegar a pulir la roca mas dura. La capacidad de ser como el agua, que puede adaptarse a las circunstancias en lugar de resistirse, es la mayoría de las ocasiones la diferencia entre vencer o perder. La mujer posee todo este poder en su interior.
Como escribió Paulo Coelho:
“En esto reside la fuerza del agua; jamás puede ser quebrada por un martillo, ni herida por un cuchillo. La más poderosa espada del mundo es incapaz de dejar una cicatriz sobre su superficie.
El agua de un rio se adapta al camino más factible, sin olvidar su objetivo: el mar. Frágil en su nacimiento, lentamente va adquiriendo la fuerza de los otros ríos que encuentra.
Y a partir de determinado momento, su poder es total”.
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